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1812 Palabras

-Alex- Mordiendo mis uñas por inercia quedé esperando que Nico llegara a mí. No dejaba de pensar una y otra vez y me di cuenta de que estaba enloqueciendo al pensar constantemente en un hilo negativo de pensamientos que no hacía más que atormentarme. El auto se detuvo y no despegué la vista del suelo. -Alex- era él quien caminaba en mi dirección- Alex, ¿Estás bien? -Sí- murmuré sin mucha emoción- No tenías que venir, Nicolás. Frunció el ceño mientras se sentaba frente a mi bajo el árbol. -Claro que tenía que venir, no seas tonta- replicó- Cariño, ¿Por qué huiste?- su mano acarició el dorso de la mía. -Necesitaba respirar. -Es más que eso, ¿No? Porque tu padre organizó un momento agradable para ustedes pero corriste y no le diste tiempo de nada. ¿Así ocurrió?- adivinó y lo miré con m

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