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2069 Palabras

-Nico- Estaba exhausto. Todos decían que podía descansar pero mi mente no lo permitía. Alternaba entre hospitales visitando paralelamente a mi hermana y a Alexandra. Así habían transcurrido dos días. Ella no despertaba, no porque no quisiera, sino porque las dos veces en la que había salido de la sedación, Alex había tenido ataques de pánico tan fuertes que llevaban a los médicos evidentemente a volverla a dormir para tranquilizarla. Me partía el corazón el que viera mi cara y no me reconociera, estaba cegada y lloraba a gritos con los ojos muy abiertos pero sin ver nada realmente, nada más de lo que su maldita imaginación traumada le permitía. Cambiaría una y mil veces su posición por la mía, sacrificaría mi cordura una y mil veces para que ella estuviera tranquila. Lo haría sin dudar

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