-Nico- Estuve como idiota engañando a mi cabeza hasta que amaneció y luego, un poco más de eso. Pasé horas diciéndome que estaba errado, mentalizándome en que era una equivocación, que ese chico quizás ni siquiera había pasado la noche en su habitación. Pero cuando a las siete de la mañana, sin dormir ni superar el enojo, fui a desayunar, no por hambre sino por obligación debido al horario de organización, ella no estaba y él tampoco. ¿Qué carajos podía pensar? Para ser honesto, faltaban casi todos los chicos, y bien sí, puede que se hayan ido a fiestar aprovechando el momento y que sólo se vive una vez y todas esas payasadas, ¿Pero Alexandra? Si es que ella no es de esas chicas que salen a fiestas. Tampoco es de las que duermen con cualquiera, me regañé mentalmente. ¿Entonces qué coño

