-Nico- Bajé a la recepción con los puños tan apretados que empezaron a teñirse de blanco. Estaba a punto de reventar debido a los celos y ¿Para qué?¿Por nada? Suspiré. Alex tenía razón: Era un idiota. Las puertas metálicas se abrieron y salí rápidamente, barrí el sitio con la vista sin encontrar rastros de ella. -Disculpe, ¿Podría decirme dónde encontrar a la profesora Adele?- pregunté con amabilidad a una chica con uniforme. Ella sonrió. -Claro, ahora mismo está en una reunión con el magistrado y el ministro de Educación en el salón azul, ¿Quiere que-- -Gracias- dije con rapidez y salí en dirección a donde ella misma me había indicado. Podía estar con el diablo si quería, necesitaba hablar con ella en ese mismo instante. Cuando el salón azul no funcionaba como discoteca servía comi

