Hoy era domingo y la situación no había cambiado, desperté sola en mi cama, eran las 10 de la mañana, pero no quise pensar mal, ya que hoy no había ninguna excusa para que João saliera de la casa. Así que me di una ducha, me coloqué algo cómodo, pero lindo, sandalias planas, un short, un top, dejé mi cabello suelto para que se secara con el aire, me maquillé, me perfume y fui a tomar a mi bebé. El cual estaba jugando, lo cargué en brazos y bajé cuando llegué al comedor, João no estaba, eso se sintió como un puñal directo a mi corazón, cómo podría justificarlo el día de hoy… Sabía todos sus movimientos, gracias a Jimmy en el cual era un gran aliado, él me había dicho que no permitiría que mi hogar se destruyera y que no apoyaba las actitudes de João ahora, así como tampoco apoyaba las mías

