Me encontraba muy indignada, no podía creer que él se estuviera tomando esto como un juego. Joder, ¡me había lastimado, me había herido! Pretendía ahora que actuará como si nada, pues no, comencé a moverme para tratar de zafarme, pero no lo lograba, es obvio que en esta posición me tenía acorralada por su peso y tamaño. —¡quiero que te alejes de mí! —preciosa, no quiero pelear, si te traje aquí para que pudiéramos hablar, ya que en casa te dedicas a huir, yo solo quiero platicar contigo, ¿será que podríamos hacer una especie de tregua algunos minutos? Prometo darte algo de espacio después de eso, me levanté rápidamente de encima de su cuerpo y fui a la puerta para pasarle seguro, después me acerqué a mi portafolio y saqué la carpeta con los papeles del divorcio y se la di —después de mu

