Han pasado varios días desde ese peculiar encuentro con el dragón, muere por ver uno, pero a quien engañar nunca pasará.
Esther la ha ayudado a adaptarse a la perfección a este mundo, le encanta tocar y escuchar las nuevas cosas a su alrededor.
Esther mira la espada frente a ella está ya eligió a su dueño solo tiene que entregarla, pero es raro una arma elige a alguien si es digno de tenerla pero solo una persona a tener esa dicha y fue el primer dragón en su forma humana que lo tuvo ahora ese dragón dejó por completo la vida humana y es 100% dragón.
Lo curioso es que ese dragón últimamente ha venido bastante a su choza, pero no hace nada más se queda viendo a la humana Esther mira curiosidades los ojos del dragón.
La espada ella no la puede tocar o si no se muere está hecho de metales especiales, pero ella misma vio como esperanza la tocó y no le pasó absolutamente nada.
Constantemente la espada llama a su nueva portadora hoy será el día para entregarla — esperanza puedes venir por favor estoy en mi oficina — dice con calma ella sabe que la chica la escucha había trabajado en sus otros sentidos eso le sorprendió bastante se están desarrollando muy rápido con buenos reflejos.
— Si Esther — esperanza dijo entrando a la oficina con la rama que encontró el primer día moviéndola de un lado a otro.
— toma asiento por favor, te tengo un regalo - como puede Esther mueve la espada está encerrada en un maletín especial — ábrelo —
Con sus manos comienza a tocarlo y abre el maletín siente algo fino y largo con sus manos comienza a tocar un poco más — se siente bonito — dice no tiene casi diseño, pero se siente agradable — ¿es un bastón? — pregunta.
— Si y no lo puedes usar como tal y protegerte, ya que es una espada —
— Ohhh increíble — dice tocando su regalo — muchas gracias Esther — dice con una sonrisa.
— No tiene que agradecerme él te eligió a ti —
— Eh como así —
— Hay armas que elegir a su portador, pero solo una se a conocido y es esta espada que tienes en tus manos cuídala ella siempre llegará a ti sea donde esté — la mira — ¿Sabes usar una espada? — pregunta Esther.
— Realmente no lo sé, sé usar mucho tipo de armado pero nunca una espada —
— Entiendo te enseñaré a utilizarla así puedes defenderte... Otra cosa en unos días iré a hablar con el Emperador hay que avisar de tu llegada —
— ¿crees que me acepte? — pregunta con temor.
— Los dragones no somos tan malos como piensa somos reservados si al principio te tendrán desconfianza, pero luego verán que eres una buena mujer ya verás —
Esperanza confirma, ese mismo día iniciaron las clases para aprender utilizar la espada comenzaron con espada de madera Esther se sorprendió de los reflejos de la humana.
Probó algo diferente y lucharon entre ambas Esther no cabía de la impresión — eres muy fuerte para ser humana — dice Esther.
— En la milicia siempre me decía eso lo fuerte que era siempre luche con 3 o 6 hombres y siempre ganaba —
— Impresionantes — Susurra Esther — ¿ qué es milicia? —
— Soy militar, la milicia es donde entrenas ... Supongo que para ustedes sería una guerrera — dijo al recordar lo que dijo la Diosa.
Esther la mira sorprendida — interesante —
Las dos siguieron Esther no salía de su sorpresa la mujer sabía utilizar armas cuchillos y por curiosidad le dio una pistola láser le explicó lo básico y fácilmente la uso.
Esther no deja de sonreír está humana no será como muchas de las dragonas que son frágiles, la mayoría de las guerreras son porque han tenido un pasado difícil y quieren ser fuertes.
Pero mayormente las dragonas no son guerreras, antes Esther pensaba igual las mujeres no debía serlo, pero vio con sus propios ojos cómo su madre moría a manos del enemigo.
Los días pasaron ya era hora de hablar con el Emperador, la esperanza estaba nerviosa y un poco negativa creyendo que por ser diferente a esta especie no la aceptarían.
Esther toma la mano de la humana y comienza a caminar — espero que no te moleste caminaremos por un buen rato —
Esperanza sonríe — me gusta caminar además he sabido hacerlo por horas — Susurra al recordar su tiempo en la milicia.
Esperanza escucha como están llegando a un pueblo las personas hablando, los niños jugando y gritando, los vendedores anunciando sus productos, hombres y mujeres comprando y vendiendo.
También siente como todo el mundo la mira y aprieta la mano de su amiga Esther, esta le devuelve el apretó a una nerviosa esperanza.
Siguen camino por un buen rato hasta llegar al castillo — majestad es un gusto verla —
Esperanza si tuviera sus ojos lo abriría muy grande — eres alguien de la realeza? — pregunta con temor sabe perfectamente que a alguien de la realeza hay que tener etiqueta y educación.
Esther sonríe — era una Emperatriz —
— ¿ Qué ? — exclama una sorprendente esperanza — lo siento tanto no sabía — rápidamente hace una reverencia.
— No, no — regaña Esther — no hagas eso eres mi amiga te considero mi hija —
Esperanza se sorprende y confirma sin saber que decir a peleado mano a mano con alguien de la realeza.