DANNA Me regía un miedo profundo estar en aquel lugar, sin saber que estaba pasando afuera, sin nada de fuerza para levantarme y con la oscuridad como mi única aliada. No sabía cuánto tiempo había estado encerrada en aquel frío y sucio lugar. Podían haber sido horas, pero yo los había sentido como días, y pronto iba sintiendo que aquello se convertiría en una eternidad. Kathy se mantenía la mayor parte del tiempo drogada. A menudo los matones de Donan se ponían a fumar cerca de la puerta de metal que nos mantenía prisioneras, con una especie de hierba extraña, que apenas cruzaba por mis fosas nasales me dejaba paralizada, víctima de una serie de fuertes estremecimientos en todo mi sistema, con unos incontrolables mareos y la garganta cerrada, adormeciendo por completo mis sentidos al

