Vanna André me estrecho fuerte entre sus brazos, me consuela acariciando mi espalda, mientras ahogo mis sollozos en su pecho, me sería frágil y rota y eso no me gustaba para nada, cualquiera que me conociera sabía que yo jamás me había visto así, derrotada… —Non preoccuparti fiore mio, sono qui con te (no te preocupes, mi flor, estoy aquí) —susurró, aunque hubiera querido estar sola y gritar, desahogarme del dolor que siento, la compañía de André me hizo bien. Me abrazo por no se cuanto tiempo, hasta que mis lagrimas cesaron, pero no el dolor. André levantó mi rostro con delicadeza, limpio algunas de mis lágrimas que aun no se secan y me sonrió con cariño. —¿Qué haces aquí? —le pregunté, sentí la garganta seca y me dolía, aun dolía todo en mi. —Estoy con el clan, ya sabes que les g

