Beth: Tenía demasiado tiempo esperando tras aquella puerta, esperando a que mi novio la atravesara, como debía haber hecho desde hacía casi una hora. Empezaba a desesperarme mientras mi madre me incitaba a tener calma, aunque su rostro reflejaba el estrés que implica cuidar a un niño terrible de cinco años, como lo es mi hermanito Joseph, el cual correteaba por doquier. Joseph no había corrido con la suerte de tener un contemporáneo, y ya que no tenía con quien jugar debía sentirse bastante aburrido; a Elías no le divertía jugar con un niño pequeño, y mi tía se rehusaba a darle un compañero de juegos a mi pobre hermano, por lo que su mejor opción éramos Sam y yo, ya que Yacob se rehusaba a llegar. –Como no dejes de mirar la puerta se vendrá abajo –señalo mi primo divertido con su el
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


