50

4646 Palabras

El potrero de ubicaba a la derecha de la casa, en un enorme espacio cercado con alambres de púa. Su verdor fascinaba a la vista. El ganado caminaba libre por ese enorme brazo de terreno. Antes del amanecer, los becerros que habían sido apartados previamente la tarde anterior, eran puestos en libertad para que, hambrientos, estimularan las ubres. El ordeño era manual y cada becerro era atado cerca de la madre. Después de extraerle la mayor cantidad del blanco manjar a cada vaca, dejaban ir a ese binomio. Vaca y ternero se adentraban al monte. La cría mamaba sin cesar, pero lo poco que le dejaban le inducía precozmente, a comer lo que la naturaleza también le ofrecía; el verde pasto que surgía, puro como la esperanza. A las cinco en punto, el aroma del café que se sentía cercano.Era como un

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR