nineteen. the monster in my bed

1577 Palabras
- diecinueve. - - 'El monstruo en mi cama'- . . Protegerte es mi trabajo . . Hoy mañana y siempre . . ━━ MIRANDA RÍO MIENTRAS subía las escaleras a trompicones. Se cayó un par de veces, pero estuvo bien porque se levantó y volvió a intentarlo. La fiesta había terminado y las únicas personas que quedaron eran las que estaban demasiado borrachas para irse a casa, una de ellas era Miranda. Afortunadamente, Veronica le había ofrecido una habitación para pasar la noche, que felizmente tomó. ─¡Date prisa, Betty!─ Exclamó Miranda, gateando hasta los últimos escalones antes de patear los talones en el pasillo. ─Estoy demasiado borracha para esto─ Se rió Betty, agarrándose a la barandilla mientras su cuerpo se inclinaba hacia atrás. Estaba tan borracha como Miranda, si no más. Miranda estalló en carcajadas cuando Betty se derrumbó en el suelo a su lado después de subir las escaleras. ─Voy a vomitar─ ─Vamos, ya casi llegamos─ Dijo Miranda, dándose la vuelta y gateando hacia la habitación de invitados. Las dos chicas lo lograron y se derrumbaron sobre la cama, sus cabezas giraban y sus mentes carecían de sentido. Después de una larga noche de intensa fiesta, Miranda estaba lista para irse a dormir. ─Miranda, Miranda, Miranda, Miranda─ Dijo Betty, sacudiendo el cuerpo de Miranda hasta el punto de sentir náuseas. ─¿Qué, Lili-quiero decir, Betty?─ Dijo Miranda, obligándose a sentarse. ─¿Sabes lo que deberías hacer?─ Betty dijo, mirando a Miranda con los ojos más grandes como si acabara de tener una idea asombrosa ─Deberías ir a dormir a su habitación─ Los ojos de Miranda se agrandaron y agarró el rostro de Betty con ambas manos ─Betty, eso es lo más inteligente que ha dicho en toda tu vida─ Entonces, Miranda tropezó por el pasillo, tropezó y chocó contra las paredes hasta que llegó a la habitación de Hiram. Esperaba encontrarlo durmiendo en la cama para poder saltar sobre él y sorprenderlo. Seguramente, sin embargo, no estaba allí, no estaba en ninguna parte de su dormitorio. ─Es hora de divertirse─ Dijo, cerrando la puerta detrás de ella. Se le había presentado una rara oportunidad, una que tal vez nunca volvería a tener. Tenía la habitación de Hiram para ella sola, lo que significaba que era libre de hacer lo que quisiera. Primero, se dirigió a su armario y no se sorprendió al descubrir que era lo suficientemente grande como para ser una por sí sola. Fue masivo. Camisas de vestir sobre camisas de vestir se alineaban en las paredes de la habitación, seguidas de estantes y estantes de zapatos caros. Tenía suficientes corbatas y gemelos para abrir su propia tienda. Pasando su mano por las muchas telas de sus camisas, se decidió por una camisa de vestir blanca básica y se la quitó de la percha. A continuación, se dirigió a su baño y casi se cae de rodillas al verlo. Sus lavabos eran para él y para ella, su ducha era para él y para ella, incluso sus inodoros eran para él y para ella. Necesitaba probarlo, necesitaba experimentar todo lo que el baño tenía para ofrecer. Después de tomar una ducha larga y muy necesaria y probar todas las diferentes configuraciones de chorro, se puso su ropa interior y su camisa de vestir antes de dirigirse hacia su cama. Saltó al centro del colchón, dejando que el mar de suaves almohadas blancas ahogara su cuerpo mientras se cubría la cabeza con el edredón. Antes de que se diera cuenta, estaba apagada como una luz. ! - ! - ! - ! - ! - ! - ! - ! Cuando salió el sol y permitió que la luz entrara gradualmente a través de la ventana, Miranda se vio obligado a despertar por la brillante luz del sol que brillaba en sus ojos. Gimiendo de molestia por la luz cegadora y el dolor dentro de su cabeza, se escondió detrás del edredón. ─Buenos días─ Dijo una voz detrás de ella. Casi gritó de terror y saltó del susto en la cama, hasta que notó el fuerte brazo envuelto alrededor de su cintura. La atrajo más cerca hasta que su espalda estuvo cómoda contra un pecho. A juzgar por los tatuajes, era Hiram. Había entrado algún tiempo mientras ella dormía. ─Puedo explicarlo─ Dijo hasta que se dio cuenta de que solo le estaría contando una historia sobre cuánto había bebido anoche. ─Tengo que decirte, viniendo a casa anoche para encontrarte en mi cama así...─ Dijo, besando la parte de atrás de su cuello mientras le quitaba la camisa que había sacado de su armario de sus hombros ─Casi pierdo el control. Especialmente cuando empezaste a frotar tu trasero contra mí─ ─¿Dónde estabas anoche?─ Preguntó sin aliento, sintiendo su mano bajar por su estómago y entrar en su ropa interior. Ella apoyó la cabeza contra él y gimió. ─¿Es de eso de lo que quieres hablar ahora mismo?─ Dijo, mientras sus dedos intentaban bajarle la ropa interior para saltarse la conversación y llegar a lo que realmente quería hacer. Ella también lo quería. No podía pensar en una mejor manera de despertarse y pasar la mañana, pero tenía que saberlo. ─Sí, lo es─ Dijo, volviéndose hacia él. Se veía cansado, exhausto como si no hubiera dormido en absoluto. Al mirarlo a la cara, casi no se dio cuenta de las marcas de apariencias que recorrían su brazo. ─¡¿Pero qué te pasó?!─ Exclamó Ella, sentándose en la cama. ─No es nada─ Dijo, agarrándola del brazo para llevarla de vuelta a la cama, pero ella se limitó a apartarse. ─¡¿Te follaste con alguien anoche?!─ Ella susurró gritó. ─¿Qué?─ Él rió ─¿De dónde sacaste esa idea?─ ─Las marcas de ataque, llegaste a casa tarde anoche─ ─No, no me follé a nadie anoche─ Dijo, obligándose a sentarse junto a ella. Fue entonces cuando se dio cuenta de la serie de hematomas recientes que se asentaban en su costado. ─Pero debería estar jodiéndote ahora mismo─ Trató de besarla, pero ella lo esquivó para inspeccionar más a fondo los moretones. ─¡¿De dónde diablos son estos?!─ Ella cuestionó con preocupación. ─Relájate, no es nada─ ─¡¿Nada?! Estás─ Se detuvo al ver lo que encontró en el suelo de su lado de la cama. Parpadeó con fuerza para ajustar su visión y asegurarse de que no se estaba imaginando la camisa ensangrentada tirada en el suelo. Seguramente no era sangre real. Tal vez lo había usado para limpiar el ketchup del piso o tal vez se lo había prestado a alguien en su período. Aún así, se había preguntado por Nick, había desaparecido la mayor parte de la noche, tenía moretones y rasguños en el cuerpo. Como si todo de repente se reconstruyera, llegó a la conclusión de que él le había hecho algo, algo a Nick, algo malo. ─¡¿Qué hiciste?!─ Dijo, tropezando hacia atrás en la cama hasta que pudo bajarse. Hiram miró por encima del hombro a la camiseta ensangrentada antes de dejar escapar un largo suspiro. ─Miranda, escúchame─ ─¿Lo mataste?─ Dijo, los rumores de que Reggie le había contado se repetían en su cabeza. ─No, no está muerto─ Dijo, saliendo de la cama ─Esta recién hospitalizado─ ─Oh, acaba de ser hospitalizado─ Fijo con una risa forzada ─¡Supongo que eso lo mejora!─ ─Se lo esperaba. Si no de mí, entonces de otra persona─ Dijo Hiram, caminando hacia su lado de la cama. Fue en este momento que Miranda deseó que él fuera feo, porque si él era feo, no se sentiría tan atraída por alguien que potencialmente podría ser un hombre muy peligroso. ─¿Que hiciste exactamente?─ No sabía si debería haber estado huyendo o besándose mucho. ─Te protegí─ Dijo, deteniéndose directamente frente a ella. Ella estiró el cuello para mirarlo a los ojos. ─No era necesario, el video de anoche hizo suficiente─ ─Necesitaba asegurarme de que él ya no era una amenaza─ Colocó sus manos sobre su cintura y la atrajo hacia sí. ─Suena como un criminal─ ─Eso no está muy lejos de lo que soy─ ─¿Qué vas a hacer?─ Ella cuestionó, sintiendo sus manos vagar por su cuerpo. Debería haber corrido hacia la puerta, lo sabía. Pero después de años y años de innumerables historias de mafias, gánsteres y jefes de la mafia en Dream, su cerebro estaba corrompido y esto era lo que siempre había querido. Después de Omerta, después de Niklaus Mikaelson, después de Thomas Shelby, Hiram Lodge era intimidante, pero atraía. Las chicas normales de estos días no huían de los monstruos, corrían hacia ellos con los brazos abiertos. ─Alguien que hará cualquier cosa para proteger a los que son importantes para él, alguien que tomará medidas extremas para mantener todo bajo control, alguien que destruirá todo lo que se interponga en su camino─ Miranda asintió ─Eso es ardiente─ ─¿Qué?─ ─Sólo bésame─ Dijo.
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