Adrien había dormido todo el viaje, mi madre le había dado un té de melisa y se había relajado bastante, sobre todo estando en mis brazos, cuando la azafata me avisa que ya llegamos le doy a Adrien besos en la cara hasta que él comienza a despertar, abre los ojos y sonríe. —Nunca se había sentido tan bien despertar —dice, su voz suena ronca, yo sonrío. —Ya llegamos, cariño —digo, él asiente y se levanta, pero rápidamente se gira a mirarme sorprendido, yo ruedo los ojos. —¿Cariño?, vaya vas rápido cariño —dice divertido, yo vuelvo a rodar los ojos pero sonrío. —Como si no te gustara, cariño —digo, él asiente. —Es verdad — Saco mi celular del bolso y lo enciendo para enviarle un mensaje a Roberta, ella y Antoine nos iban a venir a buscar, querían que comiéramos, claro que Antoine querí

