Sofía Sanz. Siempre he dicho que cada uno puede llegar a tener sus propios problemas de sueño, y el mío no era el insomnio, el mío era la ansiedad que llegaba por las noches mientras todos dormían y las luces de la casa se encontraban apagadas. El cielo nublado se cernía sobre mí. El viento frío chocaba con mi cara y el globo que tenía a lado, el cual estaba amarrado a una piedra, me pegaba en el rostro cada que se movía. El vídeo de mi madre despidiéndose de mí, se reproducía en mi teléfono, las lágrimas caían por mi mejilla y las limpiaba con el dorso de mi mano. Ha sido complicado crecer sin ella, por qué necesitó a alguien que me entienda, aunque tenga a Alicia o a Iker no es suficiente. Observo el cielo, ella está ahí, lo sé. ——Te he estado buscando por toda la casa

