Alexander Gil. Noa siempre había sido la hija favorita de mis padres, aunque fuera la melliza de Izan, siempre había sido la hija del ejemplo, la hija que se quedaba a cargo de sus hermanos, la hija con buenas calificaciones, la hija de papá, la hija de mamá, la favorita de todos... Noa en pocas palabras era perfecta. Todos me comparaban o insistían para que fuera mejor que ella, pero yo nunca seria como ella, yo era muy diferente a ella. Al igual que Izan, yo era la oveja negra de la familia. Por eso había preferido que se mudara a Suecia y me dejaran respirar un poco en España, que me hostigaran con ella, pero como siempre, la extrañaba, porque a pesar de todo ella sabía la mayoría de mis cosas, ella me escuchaba. Izan a lado mío se encontraba moviendo sus piernas con desespero, es

