Alexander Gil. Maldito el que haya inventado toda esta mierda del amor. También maldito el que haya inventado toda la mierda de estudios. Menuda mierda. Llevaba treinta minutos tardes para llegar a la clase de geografía con el profesor Gregory, el viejo me mataría y me dejaría barrer todo su puto salón. Y el viernes trece me estaba dando una patada en los huevos. Camino a paso lento mientras me mentalizo para la regañina que me dara, estaba empezando mal el ciclo escolar. Llego al salón número 545, mientras una compañera jadea en la puerta, toco la puerta y la panza del profesor es lo primero que veo. — Llegando tarde como siempre, Gil — me reprocha. — Tengo una reputación que cuidar — le guiño un ojo. Él rueda los ojos y se concentra en mi compañera que trata de recuperar el aire

