A Reese no le importaba esta chica grosera; siempre era de las que guardaban rencor.
—Ahora soy la esposa de Malcolm. ¿No deberías mostrarme
algo de respeto?
Everly se quedó atónita por un segundo. No esperaba que esta mujer de aspecto sencillo tuviera una lengua tan afilada.
—No creas que no lo sé. Si no fuera por el trato familiar y la infertilidad de tu hermana, ¿crees que tendrías alguna oportunidad? ¿Cómo te atreves a actuar tan altiva? ¿Te has mirado en un espejo? ¿De verdad crees que te lo mereces?
Reese soltó una leve sonrisa, pero la mirada en sus ojos era feroz, haciendo que Everly se estremeciera.
—En ese caso, por favor vete y no molestes a mi esposo mientras descansa.
—¿Es... esposo? —Everly estaba atónita, luego se burló—.
No tienes vergüenza. Con una cara como la tuya, ¿te atreves a llamar a Malcolm tu esposo? Es asqueroso solo escucharlo.
Reese podía ver que los sentimientos de Everly por Malcolm eran más que solo afecto fraternal; había celos en sus ojos.
Levantó una ceja y sonrió dulcemente, de repente envolviendo su brazo alrededor del de Malcolm.
—¿Y qué? Legalmente, es mi esposo. Lo siento, pero por favor vete y no nos molestes mientras descansamos.
Malcolm bajó ligeramente los ojos. La forma en que ella lo llamaba "esposo" era tan natural, e incluso sonaba bastante bien. Además, era buena respondiendo.
Al ver esto, los hombros de Everly temblaron de ira. Su rostro bonito se oscureció.
—¡Mujer sin vergüenza!
—Estamos casados. ¿Tienes algún problema con eso?
—¡Tú... espera!
Everly estampó el pie, se dio la vuelta
dio la vuelta y cerró la puerta de un portazo al salir.
Reese dejó escapar un suspiro de alivio. Lidiar con esa
mocosa era bastante agotador. Estaba a punto de soltar a Malcolm cuando él de repente le rodeó la cintura con el brazo, acercándola a él.
—¡Malcolm, suéltame!
Intentó zafarse, pero Malcolm era sorprendentemente fuerte y no pudo moverse.
El aliento de Malcolm le hizo cosquillas en el oído.
-¿Quién demonios eres?
Reese se quedó atónita por un momento, mirando a Malcolm con una expresión inocente.
—¿De qué estás hablando? Soy tu nueva esposa.
—Sabes que no es eso lo que estoy preguntando.
-Entonces, ¿qué estás preguntando? —No podía moverse en sus brazos, así que simplemente dejó de intentarlo.
—No te hagas la tonta. —Sus dedos le pellizcaron la barbilla, sus ojos afilados.
Los ojos claros de Reese no mostraban pánico, permaneciendo inquietantemente calmados.
Exhaló suavemente—. No necesitas estar tan tenso. No voy a hacerte nada.
Malcolm se burló. Ese tono suena bastante arrogante.
—¿Qué podrías hacerme?
Malcolm la soltó y se recostó contra el cabecero.
—Si no quieres desperdiciar tu juventud aquí, será mejor que te vayas pronto.
—No me voy. Ahora estamos casados y tenemos un acuerdo matrimonial. La abuela siempre me dijo que cumpliera mis promesas y no me echara atrás.
Además, Aiden tampoco estaría de acuerdo.
Quedándose en la Villa Flynn, podría investigar la muerte de su abuela. Y también podría tratar la pierna de Malcolm, así no se sentiría avergonzada de él cuando se fuera.
Después de hablar, Reese se levantó de la cama, recogió las agujas de plata del f
Metió los frascos en su pequeña maleta. Estos eran objetos invaluables que Calvin había buscado por todo Atlanta, y casi fueron destruidos por Everly.
Malcolm echó un vistazo al cuenco de medicina en la mesita de noche, lo recogió y se lo bebió de un trago. Frunció el ceno y su rostro se oscureció.
El sabor era indescriptible.
Reese se levantó, notando su expresión, y sacó un caramelo, inclinándose para metérselo en la boca. El sabor dulce se disolvió, lavando lentamente la amargura, y el ceño de Malcolm se relajó un poco.
Malcolm le lanzó una mirada -¿Planeaste esto?
-Nah, solo es un hábito—. Cuando su abuela estaba enferma, odiaba tomar medicinas. Desde entonces, Reese siempre llevaba caramelos en su bolso. A veces, un caramelo cuando te sientes mal puede hacer maravillas.
- Si, esta bastante dulce
Bien, vamos a empezar—. Reese sostuvo una aguja, lista para golpear el punto de acupuntura.
De repente, la puerta se abrió de golpe y Alyssa irrumpió, arrebatando la aguja de la mano de Reese y empujándola al suelo.
—¡Bruja astuta, tratando de matar a Malcolm con una aguja!
—¿En serio? — Reese miró a Alyssa, molesta.
Aiden, de pie detrás de Alyssa, miró el desorden en el suelo y el cuenco de medicina de olor desagradable en la mesa. Se sonrojó de ira.
—¿Qué demonios está pasando aquí?
Antes de que Reese pudiera explicar, Everly, que acababa de regresar, intervino.
-Obviamente, está tratando de matar a Malcolm. ¿Una chica del campo tratando a Malcolm? ¿Crees que es una buena idea?
Alyssa, todavía resentida, aprovechaba cada oportunidad para poner a Reese en su lugar. Tiró de la manga de Aiden
—Abuelo, te lo dije, ella tiene motivos oscuros para casarse con nuestra familia. Mírala, es muy pobre y quiere deshacerse de Malcolm para quedarse con el dinero de la familia Flynn.
Aiden se dio la vuelta hacia Reese, exigiendo una explicación.
-Reese,
—¿Cuál es tu problema? —Reese se levantó tranquilamente, mirando a Aiden directamente a los ojos.
—Abuelo, puedo arreglar la pierna de Malcolm. Solo dame un poco de tiempo.
Everly se burló desde un lado.
—Mirándote, apuesto a que ni siquiera has pisado una universidad, y aquí estás, jugando a ser doctor.
Reese le lanzó una mirada de reojo.
—¿Cómo sabes que no he ido a la universidad? Si digo que puedo hacerlo, es porque estoy segura. Si me equivoco, no me dejarán en paz.
—El abuelo ha traído a los mejores doctores de todo el país para la pierna de Malcolm, y ninguno pudo arreglarla.
¿Crees que tu pequeña bolsa de trucos puede hacerlo?
El tono de Everly estaba cargado de la intención de echar a
Reese de la familia Flynn.
Aiden miró a Malcolm, que yacía en la cama.
—Reese, nuestra familia Flynn no trata mal a nadie. Si puedes demostrar que puedes ayudar a Malcolm, te creeré.
Reese bajó un poco la cabeza, pensando.
Alyssa, pensando que Reese estaba acorralada, se volvió aún más arrogante.
—¿Qué pasa, te comió la lengua el gato? ¿O solo estás pensando en cómo cubrir tu mentira?
Malcolm permaneció en silencio, curioso por ver si Reese podía respaldar sus afirmaciones.
Everly, sintiendo una oportunidad, presionó más.
—Vamos, si no puedes probarlo, admite que estás aquí para hacerle daño a Malcolm.
Reese estaba pensando en cómo mostrarle a Malcolm sus habilidades sin hacer un gran escándalo. La confianza de él era lo que más le importaba; el resto, no tanto.
Everly, perdiendo la paciencia, instó de nuevo.
—Abuelo, llama a la policía. Solo frente a la policía esta mujer...
-Derrama la verdad.
Malcolm miró a Reese, notando la expresión tranquila y pensativa.
Aiden permaneció en silencio, lo cual equivalía a estar de acuerdo con Everly. Con una sonrisa de satisfacción, Everly
comenzó a marcar a la policía.
Justo en ese momento, Malcolm sintió una leve sensación en su pierna. Fue breve, pero estaba ahí.
Incapaz de creerlo, gritó emocionado:
—¡Espera un minuto!