El mismo día New York Edward Desde que perdí a mi familia, me cuesta sentirme seguro, calmado, diría yo que hasta paranoico me he vuelto, más aún desde que comenzó a ser evidente el embarazo de Vivian, yo admito que he vuelto loca a mi mujer con mis excesivos cuidados, pero en parte es culpa de ese miedo a que la vida me quite a mi esposa y a mi hijo, además hoy para colmo no estaba en la casa cuando ella empezó con los dolores de parto, y tuve que hacer mil malabares para tranquilizarme mientras iba por ella, pero ahora me ha devuelto la paz el doctor asegurándome que mi esposa e hija están bien, soy padre de una niña que en este instante conoceré. En fin, con todas las ilusiones del mundo abro la puerta de la habitación de mi esposa viéndola cansada por el esfuerzo que realizó, mien
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