Zenda finaliza de elegir las prendas que va a llevar para luego dirigirse hacia la caja esperando que realmente su mejor amiga ya la está esperando de brazos cruzados desde el otro lado de la puerta, pero poderosamente le llama la atención el hecho de no sentir su fragancia cerca de ella y es por eso mismo que mientras la cajera comienza a pasar prenda por prenda de lo que ella lleva y a doblarlo de manera prolija, zenda vira levemente su cabeza hacia la izquierda. —¡no puede ser!— murmura boquiabierta. Luego vuelve a mirar hacia la cajera con una sonrisa incrédula en sus labios y vuelve una vez más a mirar hacia dónde cree que está viendo lo que realmente está viendo. La cajera hace exactamente lo mismo nada más y nada menos que por pura curiosidad debido a que no entendía porque ella

