Zenda acomoda la falda de su vestido mirando sus manos no Sabiendo realmente cómo continuar la conversación y menos que menos que más podían ellos llegar a hablar. Si bien Por supuesto era de que tenían millones y millones de cosas por hablar la verdad es que las palabras ahora mismo estaban en falta porque era tanto el daño que cada uno se había provocado y que por sobre todas las cosas las acciones de Él habían generado aquel quiebre entre los dos que la verdad parecían ser absolutamente dos desconocidos. Tan cercanos por sobre todas las cosas pero a la vez completamente tan lejos no teniendo ni la menor idea de si se conocían a la perfección como ellos creían un realmente eran dos desconocidos que no tenían ni la menor idea de las vidas de cada uno de ellos. La morocha se encuentra c

