Vanko sonríe acariciando a samay, mientras que la misma duerme. Era una de las mejores sensaciones que podría llegar a experimentar alguna vez en su vida y que podría darse el gusto de gritar en voz alta que realmente era una sensación completamente de satisfacción absoluta siempre y cuando por supuesto se tratara de la rubia, hablando de la única persona para la cual él tenía ojos, a pesar de que en su pasado se había comportado la mayoría del tiempo como un imbécil y no había sabido valorar verdaderamente a la persona que tenía cómo compañera. Pero se portara bien o mal cada vez que llegaba a su casa hacia exactamente lo mismo que estaba haciendo ahora debido a que eso le generaba una satisfacción inigualable Y ante todas las cosas le generaba la calma que el precisaba en su cuerpo. —

