—No André... De nuevo escucho la voz de Isabelle, y ahora tengo la certeza de que es ella. Gritando que no quería algo. Estaban haciendo algo con ella. —¡Es Isabelle! —Sr. García, apenas se puede escuchar desde aquí. —Se puede escuchar perfectamente, es Isabelle, estoy seguro. —No podemos allanar la casa sin una orden, puedo perder mi trabajo. —Entonces tú te quedas y yo iré. —¡No, García, espera! No puedes hacer eso —ya estaba yendo hacia la puerta mientras él hablaba —¡Mierda! —lo escucho pedir refuerzos y luego me voy. Comienzo a tocar el timbre, una vez, luego otra y otra más, comienzo a tocar y golpear la puerta descontroladamente, no digo una sola palabra para no revelar mi identidad, estoy seguro de que no me abriría si eso ocurriera. — Ya voy, solo un minuto —responde Adri

