POV EMILY Delante de mí -tan insoportable y dolorosamente guapo- estaba el hombre más conflictivo que había visto en mi vida. Estaba grabado en cada parte de él, de la cabeza a los pies. En el modo perfectamente inmóvil en que se contenía, en la forma en que fruncía el ceño, una leve arruga que me hacía desear alisarla con los dedos, y en la mirada absolutamente brutal que tenía cuando bajaba la vista hacia mi boca. Ya me habían deseado antes. Había experimentado la lujuria, la atracción y el dolor de cabeza del deseo. Pero nunca había experimentado esto. Me dolía cada centímetro. Esto era anhelo. No fue violento ni ruidoso. No fue rápido, furioso ni frenético. Fue delicado y perfecto. Como si hubiera anudado algo frágil a la base de mi columna vertebral, enroscándose a través de

