Blair lo miró con inocencia, algo preocupada. —La abuela Dorothy me contó que después de la boda, el príncipe Eric se convertiría en mi papá —respondió con su voz dulce y segura. Blake sintió un nudo en la garganta y una calidez que no podía explicar. Sonrió, tratando de no dejar que sus emociones lo sobrepasaran. —¿Y no te gusta que te llame papá? —preguntó Blair con una expresión de preocupación. Blake se inclinó hacia ella y la tomó en brazos, mirándola a los ojos. —Me encanta, Blair. Me hace muy feliz que me llames papá —susurró, su voz se quebró—. Solo me sorprendió, pero en el buen sentido. Blair sonrió, aliviada, y abrazó a Blake con fuerza. —Entonces, papá, ¿podemos ir a la piscina? —pidió Blair, con sus ojos brillando de emoción. Blake rio suavemente, sintiendo que el cora

