El aroma a canela que emana de la piel de Julia, mezclado con el distintivo olor a sexo, flota por toda la habitación, y Reagan parpadea algo atontado, sintiéndose aun adormecido. Toma una profunda respiración, y se acurruca contra la espalda de la pelirroja, soltando un suave ronroneo al sentir la piel desnuda de su novia. Parpadea un par de veces y nota, a través de las cortinas cerradas de la habitación de Julia, que aún no ha amanecido. Vuelve a cerrar los ojos y hunde la cabeza en el hueco del cuello de la pelirroja. No tarda mucho en sentir como Julia empieza a alejarse de la neblina del sueño y estar más presente a sus caricias. Deja suaves besos en su clavícula, deslizándose hacia el cuello, hasta atrapar el lóbulo de su oreja entre sus labios. Nota como Julia respira hondo y son

