Los parpados de Reagan empiezan a moverse y Julia espera con paciencia a que despierte mientras mira con atención su rostro sumido en el más pacífico sueño. Tiene medio cuerpo encima de Reagan, con la barbilla posada en su pecho y una sonrisa de megavatios partiendo su cara a la mitad. Reagan no tarda mucho en separar sus parpados y mirarla con esos ojos que tanto le gustan; nublados por el sueño que aún persiste. Una sonrisa perezosa tira de los labios de Reagan y Julia se inclina para cubrirlos con sus labios. -Ya era hora que despertaras -murmura-, parece que ya no aguantas nada. -Eso no es justo -gruñe con la voz ronca-, hice casi todo el trabajo. Julia suelta una pequeña carcajada y choca sus narices. -Creí que íbamos por otra ronda. Reagan cierra los ojos, pero Julia sabe que n

