-¿Puedo servirle en alguna otra cosa que desee? -se dice en un inglés un tanto forzado. Julia parpadea tras los cristales oscuros de sus gafas de sol y se encuentra con la sonrisa nerviosa del camarero de la noche anterior. Izan, recuerda al leer el gafete en su pechera. -Estoy bien -responde con una suave sonrisa y se reacomoda en su silla-. Pero gracias. Izan asiente y se abraza al charol vacío, pegándolo contra su pecho. Sus lindos ojos avellana brillan al mirarla y se aplasta los labios con aire pensativo. Julia supone que está tratando de ordenar sus pensamientos antes de decir algo. -Es un buen día -balbucea nervioso. Julia suelta una risita y asiente. -Si, es un lindo día para no hacer nada más que pasar la tarde en la piscina -responde. Los rizos del cabello color azabache d

