El día que tuve que despedirme de Izan una vez más, fue probablemente el día más vacío que tuve desde que había tenido que abandonar a Tara. Mi esperanza era que él tuviese el valor y la capacidad de hacer lo que yo no había podido, verla y explicarle todo, incluida mis razones y el porqué de mi ausencia, porque aún sabía que si la volvía a ver, nunca más iba a querer separarme de ella. Así que ese día, Izan armaba sus maletas, distraído mientras sostenía una fotografía que tenía de él y Emmy, a su lado el equipaje dejaba ver otra fotografía, esa misma dónde él y yo nos abrazábamos con fuerza desde pequeños. No pude evitar suspirar al ver su rostro de tristeza, ese mismo que reconocí al recordar que era exactamente el sentimiento que había vivido el último dia que estuve allí. Toqué

