Alan Fox No puedo negar que extraño a Victoria. Lo hago más de lo que estoy dispuesto a admitir. Al final, decidió quedarse a dormir con su amigo. No es que necesitara pedirme permiso, pero tampoco podía impedir que compartiera tiempo con él. La única ventaja, si es que podía llamarse así, era que al menos sabía que con Charles estaba segura. Era un buen tipo, un poco excéntrico y bastante irreverente, pero jamás vi en su mirada el menor atisbo de deseo hacia ella. Después de tantos años de amistad, si algo hubiese tenido que pasar entre ellos, ya habría sucedido. Neil también lo sabía. De hecho, solía vigilarlos cuando se reunían en secreto durante las vacaciones. Aún recuerdo aquella vez en que decidió “interceptar” a Charles, un adolescente. El pobre tenía apenas dieciséis años, y e

