Aunque todo no acabó hay podía sentir gran satisfacción cada vez que pasa la tarjeta de crédito de su padre por muchas tiendas. Sabía que su padre enloquecería cuando viera en total de consumo de dichosa tarjeta de crédito. Incluso podía imaginarse la figura de su padre enloquecido por la desfachatez de gasto que había hecho su preciosa hija. Cuando eso sucediera la chica pensaba estar ya muy lejos. Solo tenía una última misión deshacerse de todos los guardias que la seguían que era peor que un grano en el culo. Su mente se llenó de estrategias sin salida y a Tanying no le gustaba esa sensación. _¡Ahg! Esto es tan molesto _ protestó la chica. Todos los ojos se posaron en ella con curiosidad, ya que de repente había gritado su frustración en público. _ Tanying,

