La noche abrazaba al bosque donde una batalla sangrienta se suscitaba. Diez vampiros contra un Huargo muy poderoso, tan poderoso que no necesitaba ser un lobo para volverlos polvo y sangre en cuestión de segundos. Todos atacaron a la vez pero William era más veloz, los esperaba impaciente por descuartizarlos pero inmutable por enfrentarlos a todos a la vez. Al primero de los diez le atravesó el estómago con un puñetazo cargado de ímpetu y ferocidad. Con el cuerpo del primer vampiro atascado en su brazo, golpeo a tres de ellos haciéndolos retroceder. Otros dos se acercaban por su espalda y otros dos por cada lateral. El vampiro que estaba atrapado en su brazo el cual le atravesaba el estómago, seguía con vida pero no fue así por mucho tiempo. Las uñas de William crecieron como garras y la

