AIDAN —¿Qué quieres decir con que ha sido vista con renegados? —pregunto, mi curiosidad despierta mientras me inclino hacia adelante en mi silla. Siento un movimiento en mi cabeza por parte de Jake, quien se acerca para ver qué está pasando. Lo miro, pero él gruñe. —Tal vez me he quedado dormido —murmura—. Pero he estado escuchando lo que se ha dicho. No digo nada y miro de nuevo a mi padre, quien me está mirando fijamente. —Un guardia me lo contó —dice—. Mencionó que los vio a ella y a su madre en la frontera. Cuando fueron a ver qué estaban haciendo, ya se habían ido. Sus olores permanecieron donde los vieron, pero también había renegados. Lo miro fijamente. ¿Renegados? ¿Por qué estarían hablando con ellos? Mi padre debe haber leído mi mente de nuevo porque habla de nuevo. —El g

