Doce

889 Palabras

—Ya lo sé —me interrumpí, suspirando, intentando encontrar una explicación a todo. Tenía un presentimiento de que sí estaba embarazada, a pesar de la sangre—, pero cuando vivía en Francia, algunas de mis amigas y vecinas estaban embarazadas. Viví con ellas durante toda su gestación, William. Reconozco los síntomas. No he tenido aún ningún hijo, pero sé reconocer cuándo hay uno en camino —terminé. Estaba frustrada, sólo quería salir de dudas de una vez. William suspiró asintiendo, mirándome fijamente. Tenía los brazos cruzados en su espalda, era su postura habitual. Los buenos modales no los perdía nunca. Margareth seguía ahí, en silencio a mi espalda. Me di la vuelta hasta ella y le sonreí, tendiéndole la mano para que me diera la botella donde estaba el vinagre. En silencio la miraba, e

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