Ha pasado una semana ya desde que se que soy híbrida. O por lo menos lo era. Por qué sigo sin notar ningún cambio en mi. Ahora mismo estoy boxeando en el mini gym de la mansión. Luke está en su despacho. Paro de boxear y me quitó los guantes y las vendas. Recojo mi pelo blanco en una coleta alta y me dirijo a la cocina, aunque antes decido ir a ver a Luke. Cuando entro el para de mirar unos papeles y se acaricia el pelo. Me sonríe y yo me acerco a él. -Hola lobito. Le digo al oído, desde detrás de él. Él echa hacia detrás su silla me pone delante de él. Estoy de pie frente a él, sentado en su silla. -Hola preciosa. Se levanta y posa sus labios en los míos, yo apoyo mis brazos en la mesa y le sigo el beso. Acaricia mis muslos, cubiertos por unas mallas y me impulsa, haciéndome

