Al inicio me sentía bastante tensa, era muy raro contarle mis sueños a este extraño. La única persona que conocía a detalle estos sueños era mi psicóloga, cuando estaba pequeña y comencé a tener este sueño recurrente mi madre decidió llevarme al psicólogo porque creía que yo había sufrido una experiencia traumática y la revivía en mis sueños. Pasé años, asistiendo al psicólogo y vi a miles de psicólogos diferentes, pero ninguno ayudo a eliminar esos sueños, simplemente aprendí a vivir con ello y a no tener miedo, a aceptar que era un simple sueño que no podía dañarme.
Comienzo por contarle que este sueño lo tuve por primera vez a los 5 años y desde ese momento ha sido algo constante en mi vida, ese sueño se repetía cada cierto tiempo, luego se detuvo por un tiempo y volvió con mayor intensidad. Siempre de noche, oscuridad, miedo, angustia, desesperación, el bosque, el hombre que me llama, la oscuridad que lo envuelve y por ultimo su cuerpo sin un rostro. Cuando termino de contarle mi sueño Helios se queda en silencio, pareciera que estuviera pensando en algo, cada segundo que pasa en silencio se siente como una eternidad. No puedo soportar tanto silencio así que decido hablar
—¿Qué opinas? ¿crees que ese sueño signifique algo? — Al escuchar mi voz Helios vuelve a mirarme y asiente con la cabeza.
—Sí, tu sueño no es un simple sueño, debe tener un significado. Yo no soy experto interpretando sueños, pero por lo poco que sé de sueños estoy seguro que el hombre que ves en tus sueños ya lo conoces o estas destina a encontrarlo.
—¿Cómo lo sabes?
—Por los sentimientos tan intensos que están presentes en tu sueño. Ese anhelo, la angustia y las lágrimas que brotan de tus ojos cuando por fin lo encuentras. Esos son indicadores de que es una persona importante para ti. Quizás es alguien que perdiste en otra vida y lo has estado buscando desde entonces, esa teoría es viable porque fuiste capaz de pasar por el portal que conecta nuestros mundos.
—Entonces soy eso que dijiste temprano una ¿manchada?
—Marcada — dijo con un tono sarcástico mientras ponía los ojos en blanco.
—Eso, una marcada
—Sí, es muy posible.
—¿Qué hay de ti?
—¿A qué te refieres, Thea?
—Que si has tenido este tipo de sueños, sobre personas perdidas y esas cosas. Bueno, a parte del sueño que me dijiste, sobre el día que nos conocimos.
—No, solo he tenido ese sueño, nada más fuera de lo común. — mintió y sonrío como si nada pasara.
—Oh, entiendo. Bueno, creo que ya charlamos lo suficiente por hoy, esto es demasiada información para procesar y mañana tengo que ir a trabajar. —dije mientras me estiraba y levantaba del mueble, Helio agarró mi mano antes de que pudiera dar un paso.
—Espera, recuerda lo que me prometiste.
—Lo siento, hemos hablado de tantas cosas ¿qué te prometí?
—Que rápido olvidas tus promesas, Thea. Dijiste que me enseñarías lo que hace esto — dijo mientras señalaba al televisor.
—Cierto, el televisor. —avance para agarrar el control remoto y volví a sentarme a lado de Helios. —Mira, este pequeño aparato se llama control remoto y se usa para controlar el televisor. — Helios no hablaba solo se limitaba a asentir con la cabeza. — Este botón rojo es para encenderlo. — Presione el botón de encendido y la pantalla del televisor se encendió mostrando imágenes de una persona cocinando, cosa que tenía sentido porque el ultimo canal que estaba viendo era Food Network. Los ojos de Helios se abrieron como platos, estaba impactado viendo las imágenes en la pantalla, luego se levantó y camino hasta el televisor, estiro una mano con un poco de miedo y luego toco la pantalla. Después de unos minutos mirando y tocando la pantalla del televisor volvió a sentarse en el mueble a mi lado.
—¿Cómo es posible?
—La verdad no sé cómo funciona el mecanismo dentro del televisor, pero te puedo decir que esto es posible gracias a la electricidad, es la que hace que todo funcione al final, si no hay electricidad es imposible que funcione el televisor.
—Guao, la electricidad es algo impresionante.
—Sí, pero aún hay más. Puedes ver y hacer más cosas. Con este botón puedes subir el volumen para que escuches más alto el sonido, con este botón bajas el volumen y con este cambias de canal.
Helios estaba impresionado, cuando le di el control apretó todos los botones que pudo, cambió miles de veces los canales, no dejaba ninguno más de unos segundos, subió el volumen al máximo, luego bajo el volumen hasta que no se escuchaba nada y solo de venían las imágenes mientras él cambiaba los canales. Parecía que yo no estaba en la habitación y eran él y el televisor nada más, hasta que apagó el televisor y giro para hablarme.
—Crees poder encontrar a alguien que me explique cómo funciona a detalle un televisor, tus explicaciones me dejan insatisfecho.
—Lo siento por ti, pero nunca he tenido la curiosidad de saber cuántas piezas o cuales son los mecanismos internos de un televisor, aprendí como se usaba y ya, eso fue suficiente para mí. Quizás puedo encontrar en internet una buena explicación. Y vuelvo — me levanté y fui a buscar mi laptop. Puse la pequeña laptop blanca en mis piernas y la encendí.
—¿Qué es esto?
—Es una laptop, tiene muchísimas funciones que te explicare en otro momento. Ahora la voy a usar para buscar en internet un video que te explique lo que quieres.
—No entiendo, siento que hablas en acertijos.
—No importa, ya verás. Primero buscaré un video que te explique que es la electricidad y como funciona, luego veremos lo del televisor. — Helios simplemente asintió con la cabeza y observaba la pantalla del laptop muy atento.
Lo primero que vio fue mi fondo de pantalla muy otaku de mi parte, un paisaje ahestic al estilo de una película anime. El cielo con tonos morados, azules y negros, edificios pequeños y rascacielos con letreros en japonés y una pequeña autopista. Helios no dijo nada simplemente observo detenidamente la imagen y para mi sorpresa no preguntó que era. Le di clic al logo de internet y rápidamente escribí ‘qué es la electricidad explicación para niños de 6 años’ y entre en el primer enlace que me apareció. Helios frunció el señor y dijo —No soy un niño de 6 años, soy un hombre adulto de 28 años.
—Sé que no eres un niño, pero no eres de este mundo y necesitas una explicación detallada y sencilla. Busco algo que te explique cómo funciona sin generarte más dudas.
—Bueno, lo aceptare por ahora.
Subí el volumen y le di clic a reproducir. Helios estaba fascinado y comprendió todo a la perfección, el próximo video que vimos fue uno explicando que era el internet, luego la explicación de cómo funcionaba un televisor. Helios quería continuar, pero yo ya estaba cabeceando del sueño, así que decidí era hora de parar e ir a dormir. No le gustó nada que apagara la laptop, protesto, pero al ver mi cara de cansancio dejo de quejarse.
—Mañana debo ir a trabajar temprano, así que te quedaras solo unas horas.
—No, yo iré contigo a tu trabajo.
—¡No! De ninguna manera, no puedes.
—Puedo y lo haré, te dije que necesito aprender sobre tu mundo y que mejor manera de recorrerlo contigo.
—Puedo mostrarte más de mi mundo, pero no puedes ir conmigo a mi trabajo
—¿Por qué?
—Porque trabajo en un lugar muy estricto que no permite la entrada a cualquiera, se supone que solo deben entrar los empleados.
—Pues no vayas
—No puedo faltar, mañana debo entregar algo importante y luego saldré de vacaciones.
—¿Entonces qué haremos?
—Tú te quedaras aquí en casa y yo iré al trabajo, pasado mañana que no debo trabajar te llevare a conocer este mundo ¿te parece?
—No me agrada la idea de quedarme aquí encerrado todo el día, pero lo acepto.
—Bueno, ahora me voy a dormir, si quieres puedes quedarte aquí un rato, solo recuerda apagar la luz cuando te vayas a dormir.
—De acuerdo. Nos vemos mañana. —dijo Helios mientras yo le daba una pequeña sonrisa de boca cerrada.
Entre a mi cuarto, me di un baño, me puse mi pijama favorito. Es de dos piezas, un mono morado con cuadros azules claros y una franela de mangas cortas color blanco con un cuadro grande morado y uno mediano azul claro en el centro. Cuando me acosté en la cama recordé que no le había dado sabanas ni un paño a Helios, así que me levante para decirle donde encontrar las cosas antes de que él haga un desastre. Me levanté de la cama, salí de mi cuanto y vi las luces de la sala apagada, pero las luces del cuarto de invitados estaban encendidas. Helios debe seguir despierto, me pregunto que estará haciendo. Quizás está revisando todo lo que hay en el cuarto listo para bombardearme con preguntas mañana, de solo pensarlo me agota, o tal vez está jugando a prender y apagar la lámpara de la mesita de noche.
Cuando llegue a su puerta toqué suavemente y lo llame por su nombre — ¿Helios, puedo pasar? — pero no tuve respuesta, así que abrí lentamente la puerta, quizás se había dormido con la luz encendida.
Abrí la puerta, pero Helios no estaba en el cuarto, sus cosas estaban regadas encima de la cama y la curiosidad me ganó así que entré para darle un vistazo rápido. Encima de la cama vi muchos papeles y una pluma, el papel se veía antiguo como el que usaban en las películas, nada que ver con las hojas de papel que tenemos hoy en día. Helios decía que no, pero yo estaba muy segura de que él vivía en un mundo primitivo, hermoso pero primitivo. Me sobresalto un ruido, así que me apresure para salir del cuarto, seguro Helios estaba en el baño y no iba a tardar mucho en volver, los hombres son más rápidos que las mujeres haciendo pipi. Salí del cuarto y me quedé en la puerta mirando los papeles sobre la cama pensando quizás escriba sobre mí, seguro va a decir que soy insoportable, si me dijo en mi cara que yo le desagradaba no va a escribir nada bonito sobre mi o seguro solo va escribir sobre la electricidad y lo ineficientes que son mis explicaciones.
—¿Se te perdió algo, Thea?
Di un pequeño salto y me giré cuando lo escuché hablar, estaba perdida en mis pensamientos y no lo escuché acercarse a mí. —Te estaba buscando.
—Aquí estoy, dime qué quieres.
—Solo te iba decir donde están las toallas, pero veo que ya las encontraste. —dije mientras lo miraba de arriba hacia abajo. Helios estaba medio desnudo, lo único que lo tapaba era la toalla mediana de color azul que yo tenía en el baño de invitados, la que se supone es para secarse las manos. Tenía el cabello mojado goteando sobre su cara, el color dorado de su cabello se veía más oscuro ahora que estaba húmedo. Encima de su hombro izquierdo tenia guindada su túnica, pero su torso estaba completamente descubierto, tenía unos abdominales muy marcados, parecía una tableta de chocolate, unos cuadritos perfectos y muy provocativos. Sus partes íntimas estaban tapadas por la toalla azul y puedo jurar que nunca había tenido envidia de una toalla hasta ahora. Dios mío, que sexy es este hombre ¿qué rayos le dan de comer en su mundo para estar tan bueno?
—Sí, tenía ganas de bañarme, pero no sabía con que secarme así que tomé esta toalla, espero que no te moleste. —Habló y me saco de mis pensamientos.
—Tranquilo, no hay problema. Yo venía a explicarte que en el gabinete del baño hay toallas limpias, esa que tienes es la que es para secarse las manos o la cara, pero no hay problema si la usas para secarte el cuerpo, solo es pequeña para eso.
—Entiendo, lo tendré en cuenta para la próxima ocasión.
Pasaron unos segundos en los que ambos nos quedamos en silencio.
—¿Necesitas algo más, Thea?
—No, creo que solo eso. — dije avergonzada por haberme quedado observándolo como si fuera un pedazo de carne. —Que tengas buenas noches, Helios.
—Buenas noches.
Regresé a mi cuarto, lo más rápido que pude, aun sentía los cachetes calientes por la vergüenza. Fue muy raro, me acosté en la cama y cerré los ojos. Lo mejor que puedo hacer es dormir.
Abrí los ojos y sin pensarlo dos veces me levanté de la cama y salí de mi cuarto en dirección a la habitación de Helios. La puerta estaba abierta y la luz encendida, no lo pensé dos veces y avance, me quedé en la puerta y lo llamé
—¿Helios?
—Entra
Cuando entré al cuarto y avance buscándolo no lo vi por ningún lado, en eso escuché que cerraban la puerta, me di la vuelta y lo vi.
—Espero que no te moleste que cerrara la puerta, quería que tengamos privacidad.
Seguía usando la toalla azul tapando sus partes, pero su cabello ya no estaba mojado y su cuerpo tampoco, se había secado pero no había vuelto a ponerse su túnica. Me miraba directamente a los ojos mientras avanzaba hacia a mí. Se detuvo frente a mí y me agarró por la cintura y me apretó contra él. Podía sentir el calor emanando de su cuerpo, me sentía pequeña entre sus brazos. Su mano derecha subió hasta mi cuello y me agraro con delicadeza el cuello.
—¿Qué haces?
—Me deseas y estoy dándote lo que quieres
—¿De qué hablas? —dije muy nerviosa, me gustaba como se sentían sus manos en mi cuerpo, pero somos dos extraños, él no puede hacer lo que quiera.
—No te hagas la tonta, yo vi cómo me mirabas hace rato, así que no finjas.
No tuve tiempo de responderle porque en ese instante me apretó y tiró de mi hacía él, sus labios chocando contra los míos en un beso tan apasionado que sentí como se calentaba todo mi cuerpo. La mano que tenía en mi cadera la usó para pegarme completamente a él y con la mano que estaba en mi cuello y me apretó con más fuerza. Mi respiración se aceleraba mientras me consumía en ese beso que cada segundo se hacía más intenso. Helios se separó de mí y bajo ambas manos a mi blusa y antes de que pudiera decir algo me la quito y luego desamarro mis pantalones, cayeron al suelo y mi cuerpo desnudo quedó expuesto, yo creia que me había puesto ropa interior, pero me equivoqué porque estaba totalmente desnuda frente a Helios. Él miraba mi cuerpo con deseo, como si fuera un animal apunto de atacar a su presa.
—¿Qué crees que haces?
—Estoy haciendo lo que ambos queremos, pero no te atreves a pedir — dijo y luego me volvió a besar mientras con sus manos recorría mi cuerpo.
Me levantó y yo amarre mis piernas a su cadera mientras avanzaba hacia la cama. Me soltó en la cama y luego se lanzó sobre mí y comenzó a besar todo mi cuerpo, cerré los ojos, disfrutando la sensación de su boca recorriendo mi cuerpo.
Abrí los ojos de golpe, mi respiración agitada, pero estaba oscuro todo y yo estaba sola en mi habitación. Helios no estaba sobre mi besandome y tampoco estaba en su habitación. Decepcionada y confundida me di cuenta que todo había sido un sueño.