Astlyr La fiesta había avanzado un poco más y debía reconocerle a Eir que, verdaderamente, se esmeró en todo. La decoración del salón era magnífica. La alfombra fue reemplazada por otra de color n***o, la cual tenía, además, bordes dorados y detalles en el centro. Las cortinas también fueron cambiadas, siendo ahora de transparencias y, siguiendo con la temática, de color n***o. Tenían miles de destellos dorados y, con la suave brisa que las mecía, parecían recrear el cielo nocturno. La fuerte música no faltaba y la iluminación ya no era provista por la lujosísima lámpara central. Sino que, en cambio, había una tenue iluminación azul oscura, además de pequeños brillos dorados que irradiaban por todo el espacio. Los muebles del lugar también fueron sustituidos, pues había largas mesas con

