Narra Marisela Ignoro por completo los días que llevo encerrada en este lugar con este par de locas, y aunque Mercedes se ha estado portando bien conmigo, sin embargo, no le creo nada, es una mujer, que, al igual que Dayana, son capaces de cualquier cosa con tal de conseguir lo que quieren. —Buenos días. —Y hablando de la loca número 2. Va entrando a la habitación con una bandeja de comida que, debo admitir, se ve deliciosa. —¿Qué tienen de buenas? —Digo sin ganas de nada. —¡Vamos! Sé que te tiene que dejar ir, sólo está… —La interrumpo. —Loca, esa mujer está loca. ¿Cómo se le ocurre querer quitarme a mi bebé? —Digo con desesperación. —Sé que está muy mal, pero… —No quiero escuchar a esta mujer defender a esa loca sin escrúpulos. —No quiero saber nada de esa mujer. Lo único que qu

