En el instante en que Cameron observó el rostro de Madison, la rabia lo invadió enormemente, puesto que estaban disfrutando de un ambiente íntimo y acogedor en el restaurante del Santoria. Aunque aquello solo era un almuerzo, se creó a su alrededor el escenario perfecto para que ella le disculpara por el mal rato que le hizo pasar la noche anterior ahí mismo su expareja. La conversación entre ellos pasó de ser fluida a un completo flirteo, que surgió con una naturalidad inesperada. La tensión que ella tenía por la presencia del detective Montgomery a la hora revisar la habitación de Margot fue desvaneciéndose lentamente. Cameron dudaba que estuviera haciendo lo correcto, pero el hombre que se escondía bajo aquel traje costoso, y la máscara de “soy todo negocios”, había comenzado a disfr

