Al llegar a la mansión Black uno de los empleados se aproximó al auto y abrió la puerta, luego ayudó a la señora Black a bajar. La señora Black fue la primera en bajar del auto, luego lo hice yo y al final el pequeño Ian. Tomé la mano de Ian y ambos entramos a la gran mansión. —La comida está lista para ser servida, madame— otra empleada más se acercó casi de inmediato a dónde la señora Black caminaba —¿Desea comer ahora? —Más tarde— la señora Black siguió su caminó. En seguida otra mujer se acercó a dónde ella caminaba y le quitó el abrigo que llevaba sobre sus hombros —Lleva al pequeño al jardín, la señorita Smith y yo tenemos asuntos que atender— comenzó a subir los escalones. —Si, madame— la mujer se inclino un poco y luego se giró, se acercó a donde Ian y yo nos encontrábamos
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