En la mañana decidimos conocer el pueblo. Debido a la hora que llegamos no pudimos inspeccionar. Me quedo encantada cuando caminamos. Hay estrechas y preciosas callejuelas salpicadas por bonitas tiendas de artesanía, jabones y limoncello. —¿Te gusta? —me pregunta Liam al ver cómo me he quedado mirando una pulsera en uno de los puestos artesanales. Era muy bonita y sencilla, tenía una mariposa naranja y negra tallada en el centro. —Es preciosa ¿Verdad? Él no responde. Compra la pulsera y la coloca en mi mano. —Se ve aún mejor en ti —contesta. La calle más hermosa es la que baja hasta la Iglesia de Santa María de la Asunción. Este es el principal templo del pueblo, conocida por su cúpula decorada en mayólica, con colores verdes y amarillos. Es un edificio que alberga una imágen biz

