Su padre había muerto, y Fernando ni siquiera estaba para acompañarla. Maldito infeliz. Por momentos lo odiaba. A pesar de que no sentía quizá la tristeza que debía sentir por la muerte de Arthur, aunque la realidad era que ella no sabía bien que debía sentirse ante la muerte de un padre, había una especie de sensación en su pecho como una pesadez. Y cierta incertidumbre asomándose. ¿ Qué haría sin él ? Quizá su padre fue un hijo de puta, pero era todo lo que tenía. Y a su manera sabía que la quería...Se sentía perdida, sin rumbo. Sin red de contención. Luego del entierro hicieron una pequeña reunión para los conocidos en la casa familiar, y cuando todos se fueron. Se dirigió a su dormitorio se echó en su cama y se abrazó a sí misma. Nunca se había sentido tan sola en toda su vida. Temi

