Maya se levantó temprano al día siguiente, sintiéndose agradecida por la sabiduría de su abuela y por las pequeñas cosas que a menudo pasan desapercibidas pero que pueden tener un gran impacto en nuestras vidas. Decidió tomar un paseo por el parque cercano para disfrutar de la belleza de la naturaleza y reflexionar sobre su vida. Mientras caminaba por el parque, Maya notó un pequeño arbusto de flores moradas que parecía estar luchando por sobrevivir. Se acercó para verlo de cerca y notó que estaba cubierto de hormigas. Recordó lo que su abuela le había enseñado sobre cómo todos los seres vivos están conectados y decidió tomar medidas para ayudar al arbusto. Maya fue a la tienda de jardinería local y compró algunas herramientas y fertilizantes para ayudar a que el arbusto crezca fuerte y

