CAPÍTULO ONCE

1409 Palabras

CAPÍTULO ONCE Para Christopher, Roma era igual de insípida que había sido Londres. Edificios de piedra gris y más iglesias de las que serían necesarias, calles adoquinadas y sucias por las que costaba caminar, mendigos y zorros con aspecto harapiento, y un río grande, viejo y sucio. ¡Ni siquiera había coches! Solo caballos estúpidos que hacían que todo apestara a estiércol. Chris ansiaba un poco más de emoción en su vida. Con suerte, cuando hubiera matado a Oliver, la Señorita Obsidiana lo recompensaría enviándolo al futuro. ¡Cómo le gustaría ver un coche volador! El cielo cada vez estaba más oscuro y Christopher no estaba más cerca de encontrar a Oliver. Sus viajes los habían llevado hasta el río, al que atravesaban varios puentes de piedra arqueados. Al otro lado parecía haber varias i

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