CAPÍTULO VEINTITRÉS

1266 Palabras

CAPÍTULO VEINTITRÉS —¿Lo oísteis? —preguntó Hazel, con la voz impregnada de pánico. Estaba arriba del todo de las escaleras de dentro del taller de Leonardo. El anciano inventor había usado sus poderes para abrirles la pared encantada cuando el ruido más extraño penetró en la tranquilidad de la noche. Era como metal arañando metal. —No parece natural —dijo Walter, visiblemente temblando. —No te preocupes —dijo David, cogiendo con más fuerza el cetro—. Estamos bien protegidos. Todos ellos iban cargados con las fabulosas armas diseñadas por Leonardo. Todos menos Oliver, cuyo único propósito ahora era proteger el valioso Elixir. Estaba en un frasco de cristal sellado en el fondo de su mochila. Cuando el horrible ruido resonó a su alrededor, el anciano inventor lanzó una mirada de inquie

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