27 de octubre de 1536 Estimada Sra. Cortés: Los preparativos del viaje nos han tomado demasiado tiempo, he de admitir que me sorprendió la decisión que su joven marido tomó al aceptar la oferta de mudarse al pueblo. La ciudad era un proyecto ambicioso en el que se hallaba concentrado, sin embargo, sus cartas lograron hacerlo cambiar de opinión. Es la mejor opción, sinceramente, el proyecto urbano no estaba destinado al éxito. El hermano de su señor marido no se lo tomó muy bien al principio, pero debido a influencia divina, ha cambiado de parecer, ahora su actitud es menos renuente. Incluso le proporcionó parte de su herencia, dijo que se le podría pagar el préstamo en cuanto se hubiesen asentado en el nuevo hogar. Los vecinos son los más perjudicados con esta mudanza, se notan apagad

