La plaza era pequeña y cerrada totalmente, el domo abovedado semitransparente permitía el paso de luz, pero en días nublado como aquellos, era necesaria la iluminación por parte de luz artificial, pues todo se veía gris y deprimente. Durante los muchos años de amistad con Joanna, aquella plaza era testigo de sus viernes de películas, de múltiples compras o simplemente de charlas íntimas y no tan íntimas. Ahora, un año después de su último encuentro en ese lugar, reafirmarían su amistad al regresar al sitio que las vio crecer. Sólo esperaba no terminar con moretones y dolor de cuerpo, tal vez los patines fueran piadosos y le evitarían ridiculizarse tanto. El centro comercial era un recinto casi sagrado, por lo menos para ella, solía frecuentarlo con gente que la hacía sentir cómoda y alegr

