CAPITULO 54 En dos zancadas lo tengo frente a mi, con sus brazos rodeando mi cintura, mientras su cara hundida en mi cuello, en total silencio. Sentir su cuerpo junto al mío, es lo que tanto necesitaba. Todo está bien si lo tengo a mi lado. - Di algo por favor. - Logro decir. Su silencio me tenía nerviosa. - ¡Dios!, como necesitaba tenerme en mis brazos. Sentí humedad en mi cuello. Me separo de el para mirar su rostro. Estaba llorando, trataba de ocultarlo, pero sus lagrimas y su mentón temblando lo evidenciaba. Llené de besos su rostros, mientras que con mis pulgares secaba sus lágrimas. Sus labios tomaron los míos con un beso suave, dulce, sin prisas, lleno de amor. Estuvimos así un buen tiempo. Nada podía romper este bello momento. - Es la mejor sorpresa que me han dado en mi

