CAPITULO 50 Luego que Max manejara como un loco, porque así fue, manejó como un desquiciado. Se calmó y aparcó en un parque para poder conversar. Ambos nos pedimos disculpas por lo que pasó. Dijimos cosas que no queríamos. El me entendía y yo a él. Quedamos en que las veces que el pudiera viajar lo haría. A mi se me hace más difícil, ya que tengo solo un día libre a la semana y el por ser doctor de planta, aveces podría tener más días. De todas maneras nos veríamos en cuatro meses en Virginia para mi ceremonia de titulación. Estuvimos cerca de las dos de la mañana en el parque, arreglando nuestras diferencias. Nos prometimos nunca más discutir en el nivel que lo hicimos. También nos prometimos nunca dormirnos enojados. Llegamos al hotel agotados, solo queríamos dormir. Al c

