46. La muerte

2068 Palabras

Mateo Yo tendría que haber dicho que no, apenas me di cuenta de lo poco que dormía, de sus ojeras, y como me mentía en la cara, debí decir que no, ella no merecía pasar por esto, ella merecía flores, corazones y bombones, merecía el cielo y las estrellas, porque lo valía. Sam era lo más importante para mí y ahora, mientras corro hacia la casa no puedo evitar pensar en ello, la amo y no quiero perderla, no quiero que me deje, porque no lo soportaría, no hay forma de que lo haga. ¿Cómo se siente morir?, otra vez la misma frase vuelve a mi cabeza, ahora con un significado completamente diferente, porque yo sabía lo que sentía morir y no se lo deseaba a nadie, no era algo para desear, porque aquello te destruía de maneras impensada, corrompiendo todo a su paso, dejando una marca imborrable,

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