Sentada en el borde de la cama, con los ojos cerrados en un vano intento de concentración, ignoro todo lo que me puedan decir mis cinco sentidos acerca de mi entorno y trato de dejar mi cuerpo, de viajar al pasado. Casi lo tenía, estuve a punto, sin quererlo, de atrapar el recuerdo y darle un vistazo; sólo logré atisbar pequeños fragmentos, moléculas, imágenes. Shasta, Lara, la cocina… Pero hay algo importante en ese recuerdo y lo sentí ni bien me alcanzó, justo antes de irse o ser retenido por alguna otra fuerza; necesito recuperarlo, pero no sé cómo. ¿Cómo fuerzo mi memoria? Cuanto más lo intento más siento que se me escapa, se escurre, se esconde en algún lugar en el que, si yo avanzo un paso, él se aleja tres. Es frustrante y, por mucho que me concentre en la negrura de mis ojos cerrad

